Tenían razón mis amantes en eso de que, antes, el malo era yo. Con una excepción esta vez, yo quería quererla querer y ella no....
Tanto la quería, que, tardé en aprender a olvidarla, diecinueve días y quinientas noches.
Dijo hola y adiós y el portazo sonó como un signo de interrogación. Sospecho que así se vengaba a través del olvido, cupido de mi. No pido perdón, ¿Para qué? si me va a perdonar porque ya no le importa...
Dijo hola y adiós y el portazo sonó como un signo de interrogación. Sospecho que así se vengaba a través del olvido, cupido de mi. No pido perdón, ¿Para qué? si me va a perdonar porque ya no le importa...
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